Los enfermeros realizando su práctica deportiva
- Los enfermeros José Luís ‘Pepelu’ Meseguer, Paula Recacha, Javier Arego, Daniel Vélez, Alba María ‘Albeta’ López y Fernando Pagán combinan la vida laboral con el deporte de alto rendimiento
- Estos seis enfermeros de Castellón son un ejemplo de cómo compaginar y saber sobrellevar la vocación deportiva y la sanitaria
David Herrera. CASTELLÓN
La superación personal es un anhelo intrínseco al ser humano y el deporte no es ninguna excepción. Aunque a menudo se asume que la alta exigencia de la enfermería deja poco espacio para la competición, la realidad desafía este estereotipo. Varios enfermeros y enfermeras han encontrado en la actividad física el vehículo idóneo para canalizar su energía, demostrando que, lejos de ser incompatibles, el pijama sanitario y el dorsal deportivo son dos uniformes para una misma vocación de esfuerzo y disciplina.
- Patinaje de velocidad | José Luís ‘Pepelu’ Meseguer
La conciliación es su mayor reto. Con turnos de 12 horas y dos hijas pequeñas, Meseguer describe su agenda como un rompecabezas: «Como vamos a turnos, para nosotros un martes es lo mismo que un domingo. A veces me despierto y no sé en qué día vivo», confiesa.
Aprovecha las mañanas que libra o los fines de semana para entrenar, buscando no solo la mejora física, sino la salud mental. «Necesito cansarme físicamente para ir a la cama y no estar pensando en todo lo que ocurre en una UCI», afirma, destacando el deporte como una herramienta indispensable para gestionar la carga emocional de su trabajo.
En la pista, ‘Pepelu’ no puede colgar el pijama del todo. En competiciones amateurs, donde a veces faltan recursos sanitarios inmediatos, se ha convertido en el «enfermero de guardia» del pelotón ante caídas o fracturas de compañeros. Con la vista puesta en la maratón de patinaje de Madrid (42 km) para este 2026, Meseguer lanza un mensaje claro a sus compañeros: «Aunque sea salir a caminar a las nueve de la noche, el deporte es una necesidad».
- Crossfit | Paula Recacha
Si el día tuviera 36 horas, Paula Recacha seguramente encontraría la forma de ocuparlas productivamente. Matrona, Doctora en Ciencias Biomédicas, profesora en la UJI y tutora de residentes, su currículum académico es tan pesado como las barras que levanta en el box. Paula encontró en el CrossFit no solo un deporte, sino el contrapunto perfecto a su intensa actividad intelectual. «Es todo lo contrario a una maratón; aquí buscas la intensidad, acabar muy cansada en 15 minutos con una sensación casi anabólica», explica.
Para encajar todas las piezas de su vida, Paula aplica una disciplina casi militar. Su día arranca a las 6:30 de la mañana para entrenar dos horas antes de empezar su jornada docente. «Soy muy cuadriculada, cuando me acuesto ya he mirado la agenda para ver dónde encajo el entrenamiento. En mi vida siempre entra la planificación», asegura, reconociendo que la flexibilidad horaria de la universidad es una ventaja frente a los rígidos turnos hospitalarios de 12 horas.
Aunque ha competido a nivel nacional, su perfeccionismo le hizo dar un paso al lado para disfrutar del deporte sin la ansiedad de los jueces. Ahora entrena por salud y bienestar, pero con la intensidad de una atleta de élite. Además, Paula cierra el círculo uniendo profesión y pasión: su línea de investigación actual se centra en el ciclo menstrual y el rendimiento deportivo, y aplica la fuerza ganada en el CrossFit a la realidad enfermera. «La enfermería tiene mucha carga física; estar fortalecida muscularmente se nota muchísimo a la hora de trabajar y evitar lesiones», concluye.
- Kayak Polo | Javier Arego
Club Náutico de Castellón y la Selección Española. Su deporte es un híbrido explosivo: «Es una mezcla entre waterpolo y piragüismo, pero con el impacto del rugby, porque se permite el contacto y volcar al rival», explica.
Arego, que defiende la portería (aunque en este deporte el portero también ataca), ha vivido el contraste de sentirse un atleta olímpico fuera de nuestras fronteras y un ciudadano anónimo al volver a casa. Desde la villa olímpica de los World Games en Estados Unidos o China, donde el trato es totalmente profesional, hasta la realidad de ajustar turnos en Castellón. «Por desgracia no podemos vivir de esto. Tengo que priorizar el trabajo y luego el entrenamiento; voy apagando fuegos con los horarios para poder asistir a los torneos», confiesa con realismo.
A pesar de las dificultades para conciliar, su palmarés es envidiable: bronce en los World Games de 2022, subcampeón mundial y actual campeón de Europa. Sin embargo, su ambición para este 2026 sigue intacta. Mientras busca la estabilidad laboral puntuando en bolsa, en el agua tiene una cuenta pendiente: «Me queda ganar el Mundial, es el último logro que me falta». Un reto mayúsculo para alguien que, al salir del agua, cambia la pala por la enfermería.
- Natación | Daniel Vélez
Pero cuando se quita el uniforme, su medio es el agua. Vélez es un apasionado de la natación, una disciplina que le exige una constancia de hierro: entrena entre 5 y 6 días a la semana, siempre antes de iniciar su jornada laboral. «Organizar vida laboral, personal y deportiva requiere esfuerzo, pero el agua me aporta conciencia corporal y regulación emocional; es una sensación confortable única», explica.
Su constancia le ha llevado a superar retos de gran calibre, como la OceanMan de 10 kilómetros, una prueba que completó en 2023 y que ya se ha convertido en una cita anual, junto a clásicos como el Circuito de la Diputación de Castellón o la Vuelta al Peñón de Ifach. Para Daniel, el deporte nunca resta tiempo, sino que suma vida: «Lo que puede parecer una carga extra por los turnos, acaba convirtiéndose en tu mejor aliado físico y mental».
- Fútbol | Alba María ‘Albeta’ López
Su trayectoria académica fue una carrera de obstáculos. Se sacó el grado mientras competía en el Villarreal y, posteriormente, cuando fichó por el CE Europa en Barcelona, compaginó los entrenamientos de tarde con el trabajo en una residencia de ancianos por las mañanas. «Era un no parar, pero me sentía realizada haciendo algo de enfermería», recuerda. Ahora, de vuelta en casa y con el Villarreal luchando por el ascenso a la Liga F, la exigencia profesional le obliga a dedicarse 100% al balón.
Actualmente, Alba afronta el partido más difícil: la recuperación de una lesión de rodilla que la mantendrá apartada durante bastante tiempo. En este proceso, su formación sanitaria es su mejor aliada: «Todo lo que aprendes en la carrera lo aplicas: desde la nutrición hasta entender los procesos de mi propia recuperación». Mientras sus compañeras pelean en el campo por los puestos de playoff, ella trabaja en la sombra con la disciplina de una deportista y el conocimiento de una enfermera, preparándose para volver más fuerte al césped y, en un futuro, al sistema sanitario.
- Triatlón de élite | Fernando Pagán
Su capacidad de sufrimiento es legendaria. Llegó a completar dos triatlones de media distancia en apenas seis días uno en Oliva y otro en Oropesa. «Fueron cuatro horas de competición un domingo y otras cuatro al sábado siguiente; ahí sí que sufrí», reconoce. Esa tolerancia al estrés físico tiene un paralelismo directo con su carrera profesional: tras siete años y medio en los quirófanos de traumatología del Hospital General de Castellón, acaba de asumir un nuevo reto en la UCI Pediátrica.
Para Fernando, la formación enfermera ha sido clave para evitar lesiones y regularse. «Tener una base de fisiología te permite saber cuándo tu cuerpo está al límite y cuándo puedes apretar», explica. Actualmente, su objetivo deportivo es colectivo: subir a Primera División de la Liga de Clubes con su equipo, demostrando que, incluso en un deporte individual como el triatlón, el espíritu de equipo —tan vital en la enfermería— sigue siendo el motor principal.