Inicio SANIDAD LOS HOSPITALES VITHAS NISA AVISAN DE QUE NUEVE DE CADA DIEZ ENFERMOS CRÓNICOS RENALES NO PERCIBE LOS SÍNTOMAS

LOS HOSPITALES VITHAS NISA AVISAN DE QUE NUEVE DE CADA DIEZ ENFERMOS CRÓNICOS RENALES NO PERCIBE LOS SÍNTOMAS

por I. F.

Los Hospitales Vithas Nisa han señalado, a través de un comunicado, que según la Sociedad Española de Nefrología, el 90% de los enfermos renales crónicos no ha tenido síntomas antes de llegar a la fase más aguda de la enfermedad. El carácter silente de la enfermedad renal crónica puede traducirse en una pérdida irreversible de la función del riñón, por lo que personas con hipertensión arterial, diabetes, antecedentes familiares, edad por encima de 60 años, y colesterolemia deben someterse a controles renales.

Estos centros hospitalarios apuntan que, junto al corazón y a los pulmones, los riñones funcionan como órganos diana del cuerpo humano en tanto en cuanto acusan o responden con más sensibilidad a cualquier “ataque” o proceso tóxico que se desarrolle en el organismo. La exposición de los riñones ante cualquier estímulo adverso se entiende al observar con detalle la infinidad de funciones que estos dos órganos, de apenas 150 grs de peso cada uno, cumplen.

Las funciones renales más conocidas son el filtrado de la sangre (aproximadamente 180 litros/día) , la eliminación de toxinas,regulación del equilibrio acido-base y exceso de líquidos a través de la orina. Sin embargo, su papel es determinante en aspectos tan serios para la salud en general como el control de la presión arterial, o tan dispares como evitar anemias o su participación en el control de la regulación de los huesos.

Síntomas

Uno de los peores enemigos de la ERC es el propio carácter silente de la enfermedad, que en ocasiones no da la cara hasta que se ha producido una pérdida importante de función renal, pérdida que en el mejor de los casos se puede detener, pero nunca recuperar.

Por ello es fundamental que aquellas personas que reúnen factores de riesgo -hipertensión arterial, diabetes, antecedentes familiares, edad por encima de 60 años, colesterolemia, etc.- se sometan a controles nefrológicos en aras a frenar la enfermedad desde el principio.

Según el Dr. Manuel Angoso, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo, “los síntomas que pueden producir una insuficiencia renal son múltiples. Entre los más comunes estarían: alteración del sabor de las comidas, náusea o vómitos, confusión o dificultad para pensar, falta de apetito, cefaleas, fatiga, picor generalizado en la piel, etc.). Yo destacaría, como importantes para tomar la decisión de ir a un médico:

  • Tensión arterial elevada
  • Hinchazón en los parpados, tobillos o manos
  • Cambio en la orina: color de la orina, consistencia o en el olor de la orina
  • Aparición en un análisis de orina de sangre o proteínas durante una revisión rutinaria.

Riesgo a padecer ERC

Los factores de riesgo de la ERC se clasifican entre los no modificables y los modificables. La edad -por encima de los 60 años-, el sexo (masculino), antecedentes familiares o problemas durante la gestación como el bajo peso al nacer -que se asocia a un menor número de nefronas- destacan entre los primeros.

El hecho de que un porcentaje importante de factores de riesgo de la ERC sean modificables da una idea del margen de acción que, afortunadamente, tienen las medidas preventivas. Es más, la solución a algunos de ellos, como el tabaquismo, el sedentarismo o el sobrepeso, pasa por el simple cambio de hábitos hacia unos más higiénico-saludables.

Otros, como el control adecuado de la tensión arterial, la diabetes mellitus, los cólicos renales repetidos, el crecimiento de la próstata o los niveles de colesterol y ácido úrico precisan de un seguimiento médico adecuado.

“Es aconsejable realizar revisiones periódicas por parte de su médico en particular si presenta las siguientes factores de riesgo: diabetes mellitus, problemas cardiovasculares, hipertensión arterial, enfermedades reumatológicas autoinmune ,antecedentes familiares de enfermedades renales o ingesta crónica de medicación para el dolor (antinflamatorios no esteroideos como el Ibuprofeno, Voltaren, Enantyum, etc.) y sobrepeso”, concluye el Dr. Angoso. Vithas Nisa/COECS

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