Inicio INVESTIGACIÓN LOS EXPERTOS ABOGAN POR EL CHUPETE PARA MINIMIZAR LOS EFECTOS DEL SÍNDROME DE MUERTE SÚBITA DEL LACTANTE

LOS EXPERTOS ABOGAN POR EL CHUPETE PARA MINIMIZAR LOS EFECTOS DEL SÍNDROME DE MUERTE SÚBITA DEL LACTANTE

por Admin

El debate sobre su utilización o no es actualmente motivo de controversia, pero “es importante que los profesionales de la salud y los padres conozcan los riesgos y beneficios que conlleva el uso del chupete”. Dada la controversia actual, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría ha realizado, a la luz de las pruebas disponibles actualmente, una revisión del tema en relación con la lactancia materna.

El uso del chupete “se encuentra muy arraigado en las sociedades desarrolladas, ya que calma el llanto del bebé, ayuda a conciliar el sueño, y reduce el estrés y el dolor en procedimientos desagradables. Su uso se ha relacionado con una menor duración y exclusividad de la lactancia materna, aumento de otitis media, problemas dentales y riesgo de accidentes. Además, estudios recientes relacionan su uso, particularmente durante el sueño, con disminución del riesgo de muerte súbita del lactante. Otros beneficios demostrados son su efecto analgésico y el estímulo de la succión no nutritiva en niños pretérmino y a término”, explican desde la asociación de pediatras.

Una reducción de muerte súbita de casi el 1%

Según la Asociación Española de Pediatría el chupete reduce los casos de síndrome de muerte súbita del lactante aunque las cifras son exiguas. Según el informe de esta sociedad científica “aunque se desconoce el mecanismo por el cual el uso del chupete puede reducir el SMSL, o su falta de uso aumentarlo, la evidencia científica disponible ha mostrado una asociación entre el uso del chupete, sobre todo durante el sueño y disminución del SMSL11-16, con una probabilidad relativa acumulada de 0,83 (95% CI 0,75-0,93) con el uso habitual del chupete y de 0,48 (95% CI 0,75-0,93) con el uso del chupete durante el sueño 2o12. No obstante, este beneficio debe sopesarse frente a posibles inconvenientes, especialmente la probable menor duración de la lactancia materna”.

La Associació Comares de la Comunitat Valenciana -que reúne a un nutrido grupo de matronas de nuestra comunidad expertas en investigación sobre maternidad- destaca la variedad de resultados que ofrece este informe. Lucía Boix, matrona de esta asociación científica y colegiada en el COECS, destaca que “de los resultados de los estudios realizados cabe remarcar la heterogeneidad de los resultados , pero como en muchísimos otros temas, es normal que sea así dadas las múltiples circunstancias como la frecuencia de uso del chupete, el tipo de lactancia, la edad del niño, el medio en el que se desarrolla, los recursos técnicos y económicos, etc…  que pueden acontecer. Sin lugar a dudas, remarcaría su efecto protector en el SMSL,durante el primer año”.

Comares señala, sin embargo, un criterio sencillo para el uso del chupete. “Estoy de acuerdo con las Recomendaciones del Comité de Lactancia Materna de la AEP (al final del artículo) sobre el uso  del chupete y simplemente resumiría diciendo que no desaconsejaría el uso del chupete pero tampoco lo recomendaría activamente y que se debe ofrecer el chupete sólo cuando  la lactancia esté bien establecida (3-4 semanas) y retirarlo definitivamente al año de edad”, destaca Boix.

Recomendaciones de los expertos

Según los pediatras “debe recomendarse la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida como factor protector de muerte súbita del lactante (fuerza de la recomendación B)35. En los recién nacidos amamantados es mejor evitar el chupete durante los primeros días de vida y no desaconsejarlo cuando la lactancia materna está bien establecida, habitualmente a partir del mes de vida, edad en la que comienza el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante”.

Según esta sociedad científica “los profesionales deben conocer que en ocasiones el uso del chupete es un marcador de que existen dificultades en la lactancia, por lo que deben identificar estas situaciones y adquirir las habilidades necesarias para ayudar adecuadamente a las madres, tanto con la técnica de la lactancia como infundiéndoles confianza en sí mismas”. De hecho los expertos recomiendan que los centros sanitarios también apliquen estas técnicas con los neonatos cuando sufran algún dolor. “En relación con los procedimientos dolorosos -explican desde la Asociación Española de Pediatría-, si no existe la posibilidad de que el niño mame, se le debe ofrecer como método de analgesia no farmacológica la succión de un chupete. La medida será más eficaz si se administra previamente 0,2 cc de sacarosa al 20%. En los niños lactados artificialmente la recomendación del uso del chupete es especialmente importante ya que presentan otras características que pueden aumentar el riesgo del síndrome de muerte súbita”.

Para evitar otros efectos adversos del uso del chupete se recomienda, en todos los niños, limitar su uso hasta el año de vida. En caso de no poder  administrar succión con un chupetep ara clamar al bebé “los profesionales de la salud deben conocer, que, además del chupete, existen otras maniobras para calmar a un bebé como son el contacto piel con piel y otros métodos de succión no nutritiva”, explican . También entiende esta entidad que “corresponde a los profesionales de salud proporcionar a los padres una información equilibrada, no sesgada, sobre la evidencia disponible de los beneficios y perjuicios del uso del chupete que les ayuden a adoptar sus decisiones”.

Los padres, responsables del chupete

Es necesario seguir investigando para comprender mejor el papel de los chupetes en su posible interferencia en la duración de la lactancia o en la aparición de problemas con la misma y estudiar las diferencias de su efecto en las diferentes  culturas y tipos de mujer. Así mismo se debe profundizar en el estudio de la relación entre lactancia y SMSL, y chupete y SMSL, que ofrezca luz en todas estas incógnitas. Mientras tanto los profesionales deberán continuar informando a los padres sobre la conveniencia de amamantar y de evitar la exposición de los lactantes a los diversos factores de riesgo que se asocian al SMSL. G. Ferrándiz.

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